lunes, 22 de febrero de 2016

Hemos chillado hasta dejarnos la garganta, hemos cantado todo el repertorio hasta gastarlo y hemos tenido calambres hasta en el paladar. PERO....Increíble ver a Pablo... ¡¡¡¡Chocar la mano una y otra vez tantas veces!!!!!
 Cosas sencillas y que, de ningún modo, tienen precio... Y es que empieza a ser costumbre disfrutar del privilegio de verlo reír y chillar pletórico... ¡Cualquier día le da algo! 
Puffff, cómo no estar contento con el lote que en esta vida me ha tocado. ¡Me encanta mi heredad!



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